
Over the last four decades, we have made incredible progress to end HIV. We have medications that help people living with HIV have long, healthy lives. PrEP gives us a powerful tool to prevent HIV. We also know that people who maintain an undetectable viral load cannot sexually transmit HIV.
None of this happened overnight. People living with HIV and the communities most impacted marched in the streets, at the doors of the CDC and in the halls of Congress for better treatment, more research, greater access to prevention, and the right to live with dignity.
This Southern HIV/AIDS Awareness Day, we are celebrating that progress while also being honest about how fragile access to care can be.
HIV continues to disproportionately impact the South
In 2024, 53% of new HIV diagnoses in the United States were in the South, while only 39% of PrEP users lived in the South in 2025.
The gap is even greater for Latine communities in the South. Latines accounted for 28% of new HIV diagnoses, but only 19% of PrEP users in 2024.
People struggle to get the care they need in the South. Cost, lack of health coverage, language barriers, stigma, and access to trusted providers all play a role.
For immigrant communities, there is another concern that feels especially urgent right now-- whether seeking care feels safe.

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When seeking care doesn't feel safe
Immigrant communities are living with the fear and uncertainty of heightened immigration enforcement. For many people, that fear has become part of everyday life: going to work, taking children to school, driving across town, or deciding whether it feels safe to go to a doctor's appointment.
That weighs heavily on people and has a chilling effect. A doctor's appointment that should be about taking care of yourself can become one more decision that requires thinking about your safety or the safety of your family.
We know these concerns can affect HIV care. AIDSVu has identified immigration concerns as one of the barriers that can keep Latine people from accessing HIV prevention and care. Right now, those concerns are unfolding alongside barriers that were already there, including cost, language, stigma, and lack of health coverage.

Millions will lose health coverage
Access to health coverage is also changing.
H.R. 1 makes deep cuts and changes to Medicaid and other health coverage programs. By 2034, an estimated 10 million more people are expected to be uninsured because of it. Southern states are among those expected to experience some of the greatest coverage losses.
The law also creates new restrictions that will impact immigrant communities, including limits on Medicaid eligibility for many lawfully present immigrant community members who have relied on the program.
We know what losing coverage can mean. Someone may put off an HIV test because they cannot afford it, stop taking PrEP, or lose access to a provider who they trust.
These are real consequences in a place that already has some of the greatest gaps in HIV prevention and care.

We've come too far to lose ground now
The HIV movement has spent decades fighting for the progress we have today. We know how to prevent HIV. We know how to treat it. We know that people are healthier when they can get care early and stay connected to it.
Right now, we need to protect people's ability to do exactly that.
For Latine and immigrant communities across the South, that means being able to walk into a clinic without fear. It means being able to afford care and fill a prescription. It means having a provider you trust and information you can understand.
Our communities fought hard for this progress. We're not giving it up.
We've come too far to lose ground now.
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Durante las últimas cuatro décadas, hemos logrado avances increíbles para poner fin al VIH. Contamos con medicamentos que ayudan a las personas que viven con VIH a tener vidas largas y saludables. La PrEP nos brinda una herramienta poderosa para prevenir el VIH. También sabemos que las personas que mantienen una carga viral indetectable no pueden transmitir el VIH por vía sexual.
Nada de esto ocurrió de la noche a la mañana. Las personas que viven con VIH y las comunidades más impactadas marcharon en las calles, frente a las puertas de los CDC y por los pasillos del Congreso para exigir mejores tratamientos, más investigación, mayor acceso a la prevención y el derecho a vivir con dignidad.
En este Día de Concientización sobre el VIH/SIDA en el Sur, celebramos esos avances, al mismo tiempo que reconocemos lo frágil que puede ser el acceso a la atención médica.
El VIH continúa impactando de manera desproporcionada al Sur
En 2024, el 53% de los nuevos diagnósticos de VIH en Estados Unidos ocurrieron en el Sur, mientras que solo el 39% de las personas que usaban PrEP vivían en el Sur en 2025.
La brecha es aún mayor para las comunidades latinas en el Sur. Las personas latinas representaron el 28% de los nuevos diagnósticos de VIH, pero solo el 19% de las personas que usaban PrEP en 2024.
En el Sur, muchas personas enfrentan dificultades para recibir la atención que necesitan. El costo, la falta de cobertura médica, las barreras de lenguaje, el estigma y la dificultad para encontrar proveedores de confianza influyen en el acceso a la atención.
Para las comunidades inmigrantes, existe otra preocupación que se siente especialmente urgente en este momento: si es seguro buscar atención médica.


Cuando buscar atención médica no se siente seguro
Las comunidades inmigrantes viven con el miedo y la incertidumbre provocados por el aumento de las acciones de las autoridades migratorias. Para muchas personas, ese temor se ha convertido en parte de la vida cotidiana: ir al trabajo, llevar a sus hijos a la escuela, manejar de un lugar a otro o decidir si se sienten seguras yendo a una cita médica.
Eso pesa mucho sobre las personas y tiene un efecto disuasivo. Una cita médica, que debería ser un momento para cuidar de tu salud, puede convertirse en una decisión más en la que tienes que pensar en tu seguridad o en la de tu familia.
Sabemos que estas preocupaciones pueden afectar la atención del VIH. AIDSVu ha identificado las preocupaciones relacionadas con la inmigración como una de las barreras que pueden impedir que las personas latinas accedan a la prevención y atención del VIH. En este momento, estas preocupaciones se suman a barreras que ya existen, como el costo, el lenguaje, el estigma y la falta de cobertura médica.

Millones de personas perderán su cobertura médica
El acceso a la cobertura médica también está cambiando.
H.R. 1 incluye grandes recortes y cambios a Medicaid y otros programas de cobertura médica. Para 2034, se estima que 10 millones de personas más estarán sin seguro médico debido a esta ley. Los estados del Sur se encuentran entre los que podrían experimentar algunas de las mayores pérdidas de cobertura.
La ley también establece nuevas restricciones que afectarán a las comunidades inmigrantes, incluyendo límites a la elegibilidad para Medicaid de muchas personas inmigrantes con presencia legal que han dependido de este programa.
Sabemos lo que puede significar perder la cobertura médica. Una persona puede posponer una prueba de VIH porque no puede pagarla, dejar de tomar PrEP o perder el acceso a un proveedor en quien confía.
Estas son consecuencias reales en una región que ya enfrenta algunas de las mayores brechas en prevención y atención del VIH.

Hemos avanzado demasiado para retroceder ahora
El movimiento contra el VIH lleva décadas luchando por los avances que tenemos hoy. Sabemos cómo prevenir el VIH. Sabemos cómo tratarlo. Sabemos que las personas tienen mejores resultados de salud cuando pueden recibir atención a tiempo y mantenerse conectadas a ella.
En este momento, necesitamos proteger la capacidad de las personas para hacer precisamente eso.
Para las comunidades latinas e inmigrantes en el Sur, eso significa poder entrar a una clínica sin miedo. Significa poder pagar la atención médica y surtir una receta. Significa contar con un proveedor de confianza y con información que puedan entender.
Nuestras comunidades lucharon mucho para lograr estos avances. No vamos a renunciar a ellos.
Hoy recordamos que hemos avanzado demasiado para retroceder ahora.
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